La resiliencia y el running

La resiliencia y el running: pareja de éxito

Por Pedro Fernández López para carreraspopulares.com – 28/08/2017

Estoy seguro de que muchos de vosotros, en diferentes facetas de vuestra vida, habéis escuchado esta palabra: resiliencia y lo importante que es desarrollarla en este momento, donde la volatilidad, lo incierto, la complejidad y la ambigüedad del entorno exigen para nuestro crecimiento congruencia, desarrollar comportamientos, competencias nuevas, o quizás no tan nuevas, pero sí distintas a la era que hemos abandonado: predecible, estable, cierta…

Como ya hemos dicho en otros momentos, nuestro rol como deportistas nos sirve para evolucionar y crecer no solo en este área, sino en las demás que forman parte de nuestras vidas. En este sentido, la resiliencia es una cualidad que a través del deporte podemos hacer crecer y utilizarla en otros roles como el profesional, familiar, etc.

Pero, ¿qué es la resiliencia?

Dependiendo de la fuente encontraréis distintas definiciones, con muchas partes en común y pequeñas diferencias, la que más me gusta es: la capacidad de los seres humanos para adaptarse a las situaciones adversas y salir reforzado de ellas, es decir, con aprendizajes que nos sean útiles, y así ampliar nuestra zona de confort. Es importante que en nuestro día a día salgamos de esa zona de confort para evolucionar y crecer, teniendo en cuenta que si no lo hacemos, permanecemos en zona de confianza, estable y cómoda, pero sin superar esas áreas de mejora que permanecerán ahí, repitiéndose hasta que decidamos afrontarlas. Hace tiempo leí un libro muy inspirador y que marcó mi persona: “El hombre en busca de Sentido” de Victor Frankl.

Estoy seguro que ya habéisrelacionado la resiliencia con el running, o cualquier otro deporte, donde constantemente superamos nuestros límites y estos nos hacen más fuertes, pudiendo así completar retos de forma más exitosa e incluso poder ampliar esos retos, realizando mejores marcas en una distancia conocida o ampliando la distancia cada vez que superamos nuestra zona de confort, descrita aquí como distancia: de 10 k a 21k , de 21k a maratón, por ejemplo.

Cada vez que aumentamos la resiliencia, que hacemos mejores tiempos o nos acercamos a distancias mayores, salir de esta zona de confort exige: desgaste, amplitud de miras, autoestima, liderazgo, etc, y por lo tanto salimos fortalecidos. No seríamos resilientes si después de una mala marca, un abandono o un entrenamiento de esos de “apretar los dientes”, volvemos a terreno conocido y no seguimos intentándolo o lográndolo. Por lo tanto para ser resilientes hay que tener capacidad de “sufrimiento” (sufrir con medida), una clara visión de lo que queremos conseguir y, por supuesto, un objetivo que esté en nuestras manos. No sería muy útil marcar objetivos completamente fuera de nuestras posibilidades, no solo físicas, si no de equilibrio entre el resto de roles.

El mismo comportamiento y cualidades que utilizamos para ser resilientes dentro del deporte son absolutamente válidos para el resto de nuestro roles. Ser resilientes es una cualidad urgente a incorporar a nuestra identidad, independientemente del rol que estemos desempeñando.

Claves para la resiliencia

– Capacidad de introspección, de conocernos a nosotros mismos, cuanto más conocimiento tengamos de nosotros muchísimo mejor, así ajustaremos el “imago” que es el gap o la diferencia entre nuestra auto-imagen y la imagen que tienen los demás de nosotros.

– Marcarte objetivos medibles, asequibles, realizables, temporalizados y específicos.

– Automotivación: ser conscientes de nuestros procesos de automotivación es clave, qué valores nos mueven en nuestro día a día y cómo somos de congruentes con ellos, este es el proceso clave para motivarnos, Si están en línea en tu forma de pensar, sentir y actuar, serás una persona motivada.

– Inteligencia emocional: saber qué emociones están dentro de mí, y si estas me llevan a una actuación útil o no. Las emociones no son buenas ni malas, son emociones. Los comportamientos sí podemos clasificarlos, aquellos comportamientos que no van a nuestro favor es porque han “tocado” una valor que nos es importante.

– Actitud, autoestima para la acción: si lo tienes claro, si tu actitud es positiva lograrás ser resiliente. La mejor forma de ser positivos es siempre buscar un aprendizaje de cada situación. Si volviera a actuar como lo haría de diferente?, recuerda que cada persona, cada situación nos espeja un área de mejora, y que si no la resuelves, volverá a aparecer una y otra vez, independiente del entorno o de la persona.

SOBRE EL AUTOR

Pedro Fernández López
Desarrollo de Cualidades Humanas para el Alto Rendimiento Profesional

www.desarrolloformidable.es

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