Half Marathon De Sables, por José Luís

A la hora de escribir sobre HMDS quiero empezar por expresar que correr una prueba de este tipo no es un capricho. En mi caso me lo ha pedido mi cuerpo mejor dicho mi espíritu. Lo llevas dentro, en alguna medida es filosofía de vida que quieres aplicar en tu día a día. Intentar crecer  ante un reto que inicialmente no está al alcance de ti no es tarea fácil, luego dependerá de cómo eres  capaz de prepárate física, y mentalmente.

Intentar trasmitir lo que significa la carrera y lo que es la misma no es fácil pero lo  intentaré. Sobre mi participación nace confusamente una visión de correr por el desierto de cuando aún no era runner, y después de mi incorporación al club, tener el apoyo de mi familia, Baldo y José (mi dietista), y vosotros mis amigos del club lo vi factible y a por ello acudí.

La carrera

Para mí, en sí misma la carrera tiene principalmente 5 pilares básicos y estratégicos: el terreno, la temperatura, la auto subsistencia, la distancia y por último el desnivel. Del terreno destaca principalmente la arena tramos de más de 20k de arena suelta y según la hora candente (en entorno de piedra volcánica), luego están los fondos de barranco, pequeños tramos de pista de tierra. En segundo lugar está la temperatura, es decir el calor. Según los registros del Garmin la temperatura media de los días de carrera fue 31º, con una mínima de 26º, y máxima de 36º.  Sobre la auto subsistencia destacar que implica que, excepto el agua, todo (comida, y ropa)  lo debes llevar en la mochila (por norma debe pesar de 5 a 12k), la normativa determina que debes llevar como mínimo 2.000kcal por día. La distancia 3 etapas, Etapa 1: 25k (tiempo máximo 7,30 H), Etapa 2: 66k (tiempo máx 25H), y Etapa 3: 22,1 (tiempo máximo 6H40). 3 días de carrera con uno de descanso el 2 y 3.  Al margen de los tiempos máximos de realización de cada distancia existen unos tiempos máximos  entre los diferentes Checkpoint que no son regulares, es decir,  no se divide la distancia  por el tiempo. Para nosotros este factor fue determinante, y lo peor es que no éramos conscientes de ello.  En la segunda etapa llevábamos 30k y después de 10 horas de carrera antes de abandonar la playa y que se fuera la luz del día queríamos refrescarnos en el mar y cambiarnos de ropa. Para el siguiente Checkpoint, el número 4 (K35) nos quedaban 5k de terreno de piedra, gravilla y fondo de barranco y 30 o 35 minutos de tiempo. La situación es difícil de describir pero ahí estuvo nuestra clave, primero desconocer el factor y en consecuencia no saber gestionar el mismo. Por último el desnivel acumulado, este varía según la etapa  para la etapa  1,2 y 3 respectivamente estimo un desnivel de 600, 1.000, y 400 metros.

Cada uno de estos factores es en sí mismo, y muchísimos más como: la planificación, la motivación, el entrenamiento, la alimentación, la fortaleza mental, la ausencia de dolores-ampollas, material deportivo, etc. son determinantes para realizar esta prueba con éxito y hacer una buena carrera.

El ambiente y corredores

Un aspecto muy especial y destacado es lo que se ve, respira y sientes al encontrarte en este escenario. Al llegar te das cuenta de que los participantes generalmente son gente muy curtida en carreras de este tipo. Desde la figura hasta la mochila, en alguna medida lo percibes con un golpe de vista.  Estimamos que el 80% de los corredores tenía experiencia en montaña, carreras ultra y en la madre de esta carrera (MDS 250k por el desierto de Sahara) y evidentemente era gente muy curtida. El resto de participantes era variado. En algún momento apreciabas un corredor y sólo con un golpe de vista distinguías que detrás había experiencia, vivencias y emociones en el mundo del Running, el deporte que de una u otra manera amamos.

Para mí es muy importante también destacar el apoyo recibido, en mi caso, de mi mujer (Paula), mis hijos (Andrea e Iván), familia (española y chilena) y amigos del club. Con total certeza destaco que eso es  gasolina pura. Esto te permite seguir avanzando.  Ha sido también muy especial y hermoso compartir con mi hijo Alejandro esta aventura y destaco que él también ha quedado prendado.

La experiencia para mí, ha valido la pena vivirla, bajo ningún aspecto siento que ha sido un fracaso.  Sino todo lo contrario y desde luego vale la pena intentar superarse y volver a intentarlo.

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