El entrenamiento cruzado

El entrenamiento cruzado, ¿qué es y cuáles son sus beneficios?

Por Rubén Gadea para carreraspopulares.com

¿Sabes qué es el entrenamiento cruzado? Se podría definir como aquella actividad física, paralela a nuestra modalidad deportiva, de la cual podemos aprovecharnos para obtener mejoras tanto en la preparación física como mental.

Son ejercicios diferentes y complementarios a los que realizamos habitualmente. Por ejemplo, un runner utiliza el ciclismo para obtener mejoras cardiovasculares y disminuir el riesgo de lesión por estrés, evitando en gran medida el número de impactos contra el suelo. De este modo, se mantendrá el nivel de condición física, evitando el riesgo de lesiones, y con un “extra” de motivación, aquel que nos saca de la monotonía y nos presenta nuevos retos.

Uno de los mayores beneficios del entrenamiento cruzado es la gran variedad de patrones motores que podemos obtener, ya que no nos centraremos siempre en los mismos movimientos. Si hacemos natación, haremos unos movimientos concretos ejercitando unos músculos concretos de nuestro cuerpo. Si además incluimos el entrenamiento cruzado con pádel, fútbol o trekking, nuestro cuerpo también se beneficiará de los patrones que vayamos incluyendo mediante esas prácticas. Así, obtendremos un mayor número de experiencias motrices, consiguiendo un cuerpo más funcional y adaptable a todas las situaciones cotidianas.

Además, el entrenamiento cruzado nos permitirá trabajar todos los ángulos y fibras musculares, ya que le presentaremos a nuestro cuerpo una amplia gama de ejercicios, evitando limitarnos a un pequeño número de actividades características de nuestra especialidad deportiva.

Otro de los puntos fuertes del entrenamiento cruzado es la oportunidad de salir de la rutina de nuestros entrenamientos, encontrar nuevas motivaciones y metas que superar. Ademas de desconectar de la monotonía y disfrutar de los nuevos progresos, lo que afectará de manera positiva a nuestra mentalidad y ayudará a obtener un mayor rendimiento.

Otro de los beneficios de este tipo de entrenamiento es la variabilidad de las cargas, que consiste en desajustar el organismo, para que cuando se reequilibre obtenga mayores mejoras.

El momento de incluir el entrenamiento cruzado 

Una buena manera de incluir el entrenamiento cruzado en nuestras planificaciones, puede ser cuando se rompa la rutina en nuestros días. Por ejemplo, si llueve y no puedo salir con la bicicleta, trato de realizar en mi propia casa ejercicios calisténicos. Si tengo un esguince y no puedo salir a correr, aprovecho y realizo una sesión de natación. Y si soy nadador y tengo el hombro lesionado, pruebo con el running.

Otra oportunidad muy buena para aprovecharnos del entrenamiento cruzado es disfrutar de la naturaleza y el aire libre. Con el buen tiempo, salir a realizar trekking, piragüismo, barranquismo, escalada o simplemente unos largos de natación mientras disfruto de mi familia en la playa.

Y por último, tenemos la opción de practicar deporte en grupo. ¿A quién no le gusta salir de la rutina de correr, nadar, machacarse en el gimnasio o realizar largas tiradas de bicicleta solo y jugarse una paella con los amigos? Aprovecha y practica deporte en compañía, juega al pádel, al fútbol sala o un 3×3 de baloncesto. Lo importante es continuar practicando cualquier modalidad deportiva para transferir los beneficios a nuestra disciplina principal, obteniendo tanto los beneficios de sus patrones motores y sus adaptaciones metabólicas como desconectando mentalmente. Te ayudará, tanto a tu cuerpo como a tu mente. Busca tu momento y aprovéchalo.

Rubén Gadea es entrenador y Licenciado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte
Twitter: @rugadea

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